La corona de la caridad

Aluna es una identidad sin ánimo de lucro que ayuda a personas con discapacidad cognitiva, uno de los fundadores es Raimundo Angulo Pizarro, presidente del Concurso Nacional de Belleza. Por este motivo, Aluna se ha convertido en una de las principales fundaciones por las que todos los años pasan las candidatas a Señorita Colombia

“La Señorita Colombia® se convierte durante el año de su reinado en una líder de causas nobles y de actividades que promueven el desarrollo social; en su calidad de soberana nacional, tiene como misión demostrar, a través de su alegría, compromiso y positivismo, que Colombia tiene un enorme corazón representado en ella”[1]

Raimundo Angulo es el sucesor de su madre Teresa Pizarro de Angulo en la presidencia del Concurso Nacional de Belleza, siendo el presidente desde 1996, fue el encargado de darle un manejo de tipo empresarial y proyectarlo a nivel internacional.

El Concurso Nacional de Belleza recauda anualmente grandes sumas de dinero con el propósito de cumplir la misión social que establece la organización. Está patrocinado por grandes empresas colombianas cómo Jolie de Vogue, Leonisa y Bodytech, que cumplen la labor de patrocinadores oficiales. Además Jolie de Vogue en 1990 adquirió la franquicia de Miss Universo en Colombia.

Cada año dicho concurso mueve importantes sumas de dinero para las presentaciones de las candidatas a Señorita Colombia, el vestuario, la estadía, el maquillaje y la organización de los eventos son algunos de los aspectos que más gastos generan. El concurso atrae a varias personas convirtiéndose en un incentivo que beneficia el turismo en el país. Sin embargo, pareciera que resulta más atrayente para los turistas que para los mismos residentes, sobre todo para los habitantes de Cartagena.

Cartagena es una ciudad ubicada en el centro del litoral Caribe y ha sido escenario del Concurso Nacional de Belleza desde sus inicios. En la actualidad es una ciudad que a pesar de su riqueza arquitectónica, sus habitantes se encuentran en una situación de pobreza considerable. Sin embargo, el concurso ha querido mostrar a través de las participantes no sólo la belleza de la mujer Colombiana sino también su “riqueza” como país, cada uno de los desfiles que lo componen y los concursos que lo anteceden para la elección de las candidatas pretenden realzar elementos de elegancia y fina cultura que el país realmente no posee.

El Reinado Nacional se transmite anualmente por una de las principales cadenas televisivas del país que se encarga de dar una amplia cobertura a este evento, ocupando el lugar de sucesos que realmente valdría la pena mostrar. ¿Por qué no hacer un cubrimiento similar con la situación en la que se encuentran los ciudadanos de Cartagena? O por qué no, en vez del cubrimiento de las reinas preocupadas por la lluvia y el daño que ésta causará en sus peinados, se cuenta la historia de los daños que ha ocasionado el invierno en las diferentes zonas del país.

Colombia es un país con un porcentaje mayor de pobreza frente a los pocos ciudadanos con un nivel considerable de riqueza. Organizaciones cómo Aluna se interesan en brindar protección y seguridad a personas con bajos recursos o algún tipo de discapacidad, una misión similar a la que muestra su fundador Raimundo Angulo al hablar del Concurso Nacional de Belleza: "Todo nuestro trabajo está enfocado a las obras sociales, a los programas de desarrollo y a la caridad. Ese es el mayor sentido del reinado".

Aluna no es la única organización que se interesa por las personas más afectadas de nuestro país, existen otras con un verdadero desinterés económico fundadas y dirigidas por personas reales no por altos ejecutivos. Pero, ¿cómo puede estar tan relacionado un concurso de belleza a una organización con fines sociales?

Probablemente el señor Raimundo Angulo siempre había querido ayudar a los pobres y de ahí decidió que el Concurso Nacional de Belleza debería parecerse a una fundación de caridad. Porqué no mejor dejar al concurso como un elemento de discriminación y clasificación de la belleza en la mujer, al fin y al cabo es un elemento que mundialmente siempre ha tendido a imponer sus propios parámetros y estándares casi imposibles de alcanzar para una mujer de la cotidianidad.

Probablemente la forma en que se ha tomado la belleza de la mujer ya se haya convertido en un tema al que todos estemos acostumbrados, y que ha muchos ya nos deja de importar dichos parámetros de belleza y preferimos vivir en la realidad. Tal vez dichos estereotipos se han convertido en un asunto de la farándula lejano a la realidad de la sociedad. Pero la misión social es un aspecto con gran sentido humano y moral que no tiene relación alguna con la artificialidad de esos concursos. Así que, ¿para qué mezclar dos polos totalmente opuestos?



[1] Señorita Colombia – Misión y Deberes en www.srtacolombia.org

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