ERROR: DC#617
Eran las 10 todo estaba oscuro, lo único que lograba ver a través de los barrotes de mi celda era el brillo de la luna que adornaba esa fría y oscura noche, a lo lejos alcanzaba a oír el sonido de las aves y los lobos que desesperados aullaban como si algo realmente grave estuviera pasando.
Todas las noches nuestras habitaciones de carga son cerradas, algo que me recuerda a un programa de televisión que veía, donde los prisioneros eran encerrados en celdas. Un hombre que desde su oficina oprimía un botón hacía que las rejas cerraran automáticamente, un hecho tan simple para él pero tan significativo para quienes estaban dentro.
Pero esta noche fue diferente. Las rejas estaban cerradas mientras yo escuchaba los ruidos del exterior, hubo un momento de silencio y la celda se abrió. Salí de allí para ver que sucedía, los pocos robots que están en este lugar ya estaban dormidos. Por los pasillos no había nadie y la soledad del lugar hacía que los ruidos de afuera se escucharan cada vez más fuerte.
Recientemente estuve en una cirugía, donde cambiaron mis circuitos. En realidad no sabía por qué lo habían hecho, soy una máquina obsoleta así que no resultaba muy lógico lo que me hicieron. Pero pronto iba a entenderlo.
Seguía por los pasillos de este lugar, cuando llegue a una puerta que siempre había estado cerrada. Pero ahora podía ver que detrás de esta puerta se escondía un patio. Entré suavemente, era un espacio realmente frío y tenebroso, estaba muy oscuro así que no lograba ver lo que había allí adentro. Recordé entonces, que días atrás había encontrado un instrumento que no conocía pero que emitía un destello como la luna que tanto me gustaba ver.
Lo encendí, esperando que su luz me dejara ver tantas cosas bellas como la luna lo hacía al anochecer. Pero lo que vi no resultó como lo esperaba, parecía una carnicería (así lo llaman los humanos) pero ésta era robótica, habían miles de partes, de circuitos, de elementos, todos destrozados.
Salí corriendo de este lugar, había visto que muchos de los que estaban allí eran compañeros a quienes realizaron la misma cirugía que días atrás yo había recibido, sus desapariciones las explicaban con un argumento que hasta ahora me daba cuenta era realmente vago. Siempre habíamos pensado que estábamos allí esperando la donación de dichos circuitos que nos permitirían estar a la medida de la tecnología actual, y que después de este trasplante podríamos salir al mundo, conocer el exterior y ser funcional para alguien.
Corrí a nuestras celdas, con la intención de avisar a los demás, pero después de mucho camino, me di cuenta que había entrado en una especie de laberinto. Esa noche había consumido un poco de energía atómica, creo que ese era el motivo por el que no podía encontrar una salida, todo empezó a dar vueltas, sentía que las paredes caían sobre mí.
Llegué a una oficina, por su condición se notaba que había sido lugar de una fuerte discusión, sobre la mesa estaban unos documentos. Había aprendido a leer por los programas que veía, por alguna razón siempre eran en otro idioma y contaban con traducción, no teníamos la opción de cambiarlo era la única señal que recibía, así fue que después de 300 años había logrado entender lo que veía, logré aprender a leer. Todo lo que he aprendido lo logré así, por conocimiento empírico, un proceso un poco lento pero totalmente independiente.
Tomé los papeles, y descubrí que este lugar trabajaba con trata de grises, el negocio más oscuro y más temido para el mundo robótico, sin embargo, esto no fue lo que más me impactó, al final del documento afirmaban que un robot de serie A-0000003, era el encargado de la separación de las piezas, la parte más sucia del trabajo. Se escogía el robot más preparado y durante, la cirugía se incrustaba en él un chip que permitía al hombre dar la orden que él deseará, la orden se cumplía y el robot olvidaba lo que había hecho.
Salí de allí bastante conmocionado ahora solo buscaba dejar este lugar, no podía volver donde los demás, no sabía quién era el culpable. Caminé en círculos por cerca de tres horas, no encontraba una salida, pero en cada paso que daba venía a mi mente una serie de imágenes distorsionadas, de una realidad que yo no recordaba.
¿Sería posible que ya hubiera estado en ese temible patio?, ¿Acaso no era yo el único con la capacidad de poner o quitar cualquier elemento mecánico de su lugar? Pronto todo empezó a estar más claro, las imágenes se alargaban en mi mente y fue entonces cuando recordé cada detalle. Durante los últimos días había sido yo quien había cometido ese desastre. Desesperado corrí sin rumbo fijo, tal vez lo único que hacía era huir de la culpa.
Pero surgieron otros interrogantes, ¿por qué el lugar estaba solo?, ¿qué había sucedido en la oficina?, entendí que no había nadie que pudiera detenerme, con fuerza arranque de mi ese extraño elemento que me había convertido en un humano más tan cruel y despiadado.
Todas las noches nuestras habitaciones de carga son cerradas, algo que me recuerda a un programa de televisión que veía, donde los prisioneros eran encerrados en celdas. Un hombre que desde su oficina oprimía un botón hacía que las rejas cerraran automáticamente, un hecho tan simple para él pero tan significativo para quienes estaban dentro.
Pero esta noche fue diferente. Las rejas estaban cerradas mientras yo escuchaba los ruidos del exterior, hubo un momento de silencio y la celda se abrió. Salí de allí para ver que sucedía, los pocos robots que están en este lugar ya estaban dormidos. Por los pasillos no había nadie y la soledad del lugar hacía que los ruidos de afuera se escucharan cada vez más fuerte.
Recientemente estuve en una cirugía, donde cambiaron mis circuitos. En realidad no sabía por qué lo habían hecho, soy una máquina obsoleta así que no resultaba muy lógico lo que me hicieron. Pero pronto iba a entenderlo.
Seguía por los pasillos de este lugar, cuando llegue a una puerta que siempre había estado cerrada. Pero ahora podía ver que detrás de esta puerta se escondía un patio. Entré suavemente, era un espacio realmente frío y tenebroso, estaba muy oscuro así que no lograba ver lo que había allí adentro. Recordé entonces, que días atrás había encontrado un instrumento que no conocía pero que emitía un destello como la luna que tanto me gustaba ver.
Lo encendí, esperando que su luz me dejara ver tantas cosas bellas como la luna lo hacía al anochecer. Pero lo que vi no resultó como lo esperaba, parecía una carnicería (así lo llaman los humanos) pero ésta era robótica, habían miles de partes, de circuitos, de elementos, todos destrozados.
Salí corriendo de este lugar, había visto que muchos de los que estaban allí eran compañeros a quienes realizaron la misma cirugía que días atrás yo había recibido, sus desapariciones las explicaban con un argumento que hasta ahora me daba cuenta era realmente vago. Siempre habíamos pensado que estábamos allí esperando la donación de dichos circuitos que nos permitirían estar a la medida de la tecnología actual, y que después de este trasplante podríamos salir al mundo, conocer el exterior y ser funcional para alguien.
Corrí a nuestras celdas, con la intención de avisar a los demás, pero después de mucho camino, me di cuenta que había entrado en una especie de laberinto. Esa noche había consumido un poco de energía atómica, creo que ese era el motivo por el que no podía encontrar una salida, todo empezó a dar vueltas, sentía que las paredes caían sobre mí.
Llegué a una oficina, por su condición se notaba que había sido lugar de una fuerte discusión, sobre la mesa estaban unos documentos. Había aprendido a leer por los programas que veía, por alguna razón siempre eran en otro idioma y contaban con traducción, no teníamos la opción de cambiarlo era la única señal que recibía, así fue que después de 300 años había logrado entender lo que veía, logré aprender a leer. Todo lo que he aprendido lo logré así, por conocimiento empírico, un proceso un poco lento pero totalmente independiente.
Tomé los papeles, y descubrí que este lugar trabajaba con trata de grises, el negocio más oscuro y más temido para el mundo robótico, sin embargo, esto no fue lo que más me impactó, al final del documento afirmaban que un robot de serie A-0000003, era el encargado de la separación de las piezas, la parte más sucia del trabajo. Se escogía el robot más preparado y durante, la cirugía se incrustaba en él un chip que permitía al hombre dar la orden que él deseará, la orden se cumplía y el robot olvidaba lo que había hecho.
Salí de allí bastante conmocionado ahora solo buscaba dejar este lugar, no podía volver donde los demás, no sabía quién era el culpable. Caminé en círculos por cerca de tres horas, no encontraba una salida, pero en cada paso que daba venía a mi mente una serie de imágenes distorsionadas, de una realidad que yo no recordaba.
¿Sería posible que ya hubiera estado en ese temible patio?, ¿Acaso no era yo el único con la capacidad de poner o quitar cualquier elemento mecánico de su lugar? Pronto todo empezó a estar más claro, las imágenes se alargaban en mi mente y fue entonces cuando recordé cada detalle. Durante los últimos días había sido yo quien había cometido ese desastre. Desesperado corrí sin rumbo fijo, tal vez lo único que hacía era huir de la culpa.
Pero surgieron otros interrogantes, ¿por qué el lugar estaba solo?, ¿qué había sucedido en la oficina?, entendí que no había nadie que pudiera detenerme, con fuerza arranque de mi ese extraño elemento que me había convertido en un humano más tan cruel y despiadado.
In by Carolina
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